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19 de junio de 2026

VIAJE DE LA ASOCIACIÓN ADAEGINA A ARANJUEZ Y CHINCHÓN (29, 30 Y 31 DE MAYO DE 2026)

 


El nuevo viaje cultural organizado por la Asociación de Amigos del Museo de Cáceres “Adaegina” nos llevó en esta ocasión a la ciudad palaciega de Aranjuez.

Los veintisiete expedicionarios que nos atrevimos a afrontar el fuerte calor inusual por estas fechas nos encontramos con una ciudad inmersa en las ferias y fiestas de su patrón, San Fernando, en una población desarrollada en su momento por y para un palacio, capricho de monarcas muy aficionados a la caza como fueron Carlos I y su hijo Felipe II.

De esta manera, el ámbito cultural y el ambiente festivo se unieron ante nosotros durante nuestra breve estancia.

El Palacio Real de Aranjuez continúa siendo hoy una de las residencias de la familia real española, gestionado y mantenido por Patrimonio Nacional. Es un proyecto que estuvo en la mente de Carlos I y que acabó desarrollando Felipe II con un diseño debido a Juan Bautista de Toledo y finalizado por Juan de Herrera tras la muerte del anterior.


De esta forma, Aranjuez fue construida como una villa regia con amplio coto de caza y desarrollada en torno al palacio junto al río Tajo. Las sensaciones al visitarlo nos trasladaron al ambiente de las grandes mansiones reales inspiradas en la estética de Versalles, teniendo bien cerca el Palacio Real de Oriente, en Madrid, y La Granja de San Ildefonso.

Las diversas ampliaciones debidas a Fernando VI y Carlos II acabaron dándole el aspecto del lujo imperial que hoy encontramos en sus salas decoradas con la belleza ampulosa y la riqueza características.

En sus jardines existe una amplia colección botánica con más de cuatrocientas especies arbóreas y arbustivas, veintiocho árboles catalogados como singulares en la Comunidad de Madrid, con algunos ejemplares en torno a los cincuenta metros de altura, con el Plátano de Trinidad, de 220 años de edad y 47 metros de altura. No visitamos los sotos históricos, unos bosques ribereños situados al norte del Tajo y de diseño renacentista. Habría resultado muy interesante un paseo a través de estos espacios, pero la climatología severa impidió que pudiéramos llegarlo a ejecutar. Más de quince mil árboles, principalmente plátanos de sombra, álamos y chopos ofrecen una bondadosa cubierta vegetal al paseante.

La segunda jornada transcurrió en Chinchón, en la que admiramos su Plaza Mayor, un magnífico ejemplo de arquitectura popular de los siglos XV al XVII, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, iniciada en 1534 y de trazas góticas severas. En su interior alberga un cuadro de Francisco de Goya situado en el retablo mayor. La Torre del Reloj, único vestigio de una iglesia anterior al siglo XV. Desde la entrada de esta iglesia pudimos observar los restos del Castillo de los Condes, de finales del siglo XV y abandonado en el siglo XVIII.

Desde su exterior contemplamos el convento de las Clarisas, de estilo barroco español y con una iglesia de estilo herreriano, de 1653 y el convento de San Agustín, actual Parador de Turismo y construido en 1626.

La sorpresa final estuvo en la singularidad del Mesón de las Cuevas, unas antiguas bodegas del siglo XVIII y muy bien habilitadas para el tapeo y la restauración, unas grutas excavadas en la roca para la fabricación del vino y que conforman un conjunto en total de tres mil quinientos cuadrados de superficie.

Un viaje como vemos repleto de historia, cultura, gastronomía y diversión, junto a la buena convivencia habitual en el grupo, que enriquece una vez más nuestras inquietudes como simpatizantes de nuestro Museo de Cáceres y de la cultura en general y cumple uno de los objetivos esenciales de la Asociación.


ARANJUEZ

Paleolítico.                        Edad del Hierro.           Cartagineses.

Después el Neolítico.        Habitaron allí                La batalla del Tajo.

Edad del Bronce.               los carpetanos.            Los carpetanos.

 

Contra vetones.                 Una necrópolis.            Las sepulturas.

La conquista romana         Presencia visigoda.      Cacera de las Ranas.

y carpetanos.                      La única prueba.          Ciento Cincuenta.

 

Asentamientos.                  Los musulmanes.         Guerra Civil.

Toletum y Complutum.     Apenas se conservan     Batalla del Jarama.

Entre las dos.                     ciertos vestigios.           Muy decisiva.


Sotos históricos.                Obras hidráulicas.         Es San Fernando

Paseos arbolados               El siglo XVI.                 patrón de la ciudad.

renacentistas.                     Fuentes y huertas.       30 de mayo.


PALACIO REAL DE ARANJUEZ

Es residencia.             Carlos I.                         Fue comenzada

La familia real.           Como una villa regia.      por Felipe II

Aranjuez.                     Coto de caza.                su construcción.

 

Una ampliación              Jardín del Príncipe.       La Sala China.

del rey Fernando VI.      Casa del Labrador.        Sala de los Espejos.

Carlos III.                       En exteriores.                De porcelana.

 

Tajo y Jarama                 Bellos jardines.                   Un gabinete.

regando los jardines        Gran colección botánica.    Arte de porcelana

de los Habsburgo.            Muchas especies.              De gran belleza.

 

Máxima altura.                  El gabinete.                         Renacentista.

Árboles singulares.            Inspirado en la Alhambra.  Paseos arbolados.

Doscientos años.                Andalusí.                           Sotos hermosos.


CHINCHÓN

Una necrópolis                    Un pueblo agrícola.            El siglo XV.                

con una ciudad íbera.           Dominación romana.        Castillo de Chinchón

 Antecedentes.                       No hubo ciudad.              Renacentista.

 

Alfonso XIII.                        Plaza Mayor.                     San Agustín.

Título de ciudad                 Inicio el siglo XV                Un antiguo convento.

le concedió.                        al XVII.                              Y las Clarisas.


El siglo XV.                      El siglo XV.                         Alfonso VI.

La Torre del Reloj.           Castillo de los Condes.      En 1083

Viejo recuerdo.                Hasta el XVIII.                    La conquistó.

 

Ferrocarril.                    Santiago Apóstol.           El entrecot,

1902.                             25 de julio.                     El Chinchón anisado,

Llegó a Chinchón.         Es fiesta grande.           Aceite, vino.                


Texto de Vicente Rodríguez Lázaro (socio de ADAEGINA)

27 de enero de 2022

Visita al Museo Santa Clara de Zafra (22/01/2022).


El pasado 22 de enero, sábado, retomamos nuestra actividad con la visita al Museo Santa Clara de Zafra, que además coincidió con el 15º Aniversario de su apertura.

A nuestra llegada nos recibieron en la entrada del Museo de Santa Calara su Director, Juan Carlos Rubio Masa, el Presidente de Amigos del Museo y Patrimonio de Zafra y algunos voluntarios del Museo, para darnos paso a la Iglesia donde nos dedicaron unas palabras de bienvenida e hicieron entrega, al Presidente de Adaegina, de un cuadro conmemorativo del aniversario.

Posteriormente y de la mano de Carlos Rebosa, guía voluntario del Museo, comenzamos la visita al Museo en la Sacristía que es el primer espacio al que acceden los visitantes y que además hace las veces de recepción.

    Carlos nos explicó que el Convento fue fundado en 1428 por el primer Señor de Feria, Gomes Suárez de Figueroa y su mujer, Elvira Laso de Mendoza, para satisfacer la vocación religiosa de sus hijas Elvira y Leonor.

Una vez nos hizo la introducción en la Sacristía, pudimos recorrer el Museo que ocupa una parte sustancial de la clausura monástica: la iglesia y sacristía, la enfermería y una serie de espacios de tránsito que nos permitieron conocer algunos lugares muy interesantes como la grada o locutorio, la celda de una monja clarisa y el claustro: espacios todos, construidos entre los siglos XV y XVII.

Parte importante del Museo es la enfermería que ocupa dos plantas. Cada planta está


dividida longitudinalmente en dos naves por una arquería de ladrillo sobre columnas de mármol blanco, que soportan el techo de madera. Para acceder a la segunda planta, hay unas escaleras y adornadas por una magnífica balaustrada de madera de la escalera de una gran  belleza que, en sus pilarotes de arranque, tiene tallados delfines y volutas, y cuya talla parece que se relaciona con toda la obra de madera que se realiza en el convento durante el último tercio del siglo XVI.


En los espacios que ocupan la enfermería se encuentra una gran colección de pinturas, relicarios, imágenes y objetos de culto. Además de esto, el Museo cuenta con una magnífica colección de niños Jesús, crucifijos y relicarios de un gran valor histórico.

El Museo tiene además una exposición temporal de Cristos crucificados y una pieza del mes. Durante el mes de enero, la pieza es un óleo sobre lienzo de la escuela flamenca y de finales del siglo XVI titulada “Noli me tangere” atribuida a un seguidor de Martín de Vos.

Para finalizar la visita regresamos a la iglesia, una obra gótica-

mudéjar que fue terminada en 1454. Su traza es muy sencilla: consta tan solo de una cabecera cuadrada y una nave rectangular. La cabecera está cubierta con una cúpula cuyo intradós está decorado con nervios radiales. En el exterior la cúpula se guarda por un cimborrio octogonal, rematado por enormes ménsulas que recogen las aguas del tejado.


La capilla mayor, el lugar donde está el altar y su retablo, que cuenta con la imagen en alabastro de la Virgen del Valle de estilo gótico del siglo XV, así como los restos del sepulcro de los primeros Condes de Feria y el sepulcro de Garci Laso de la Vega.

Garci Laso fue uno de los numerosos hijos de los primeros Señores de Feria, Don Gomes y Doña Elvira, que nació en Zafra en 1422 y que murió en 1456 en una batalla casi sin trascendencia en la Hoya de Baza, al ser alcanzado por la flecha venenosa que lanzó un ballestero y que se clavó en su garganta.

Especial mención merece también un diminuto relicario, realizado aprovechando la anchura del muro y que se encuentra cubierto de arriba a abajo de azulejería talaverana que está separada del resto de la nave por una reja que protege la colección ducal de reliquias que tiene el Museo.


Al fondo de la nave se encuentra una ventana con doble reja que comunica el coro, que conserva la sillería del siglo XVI y un precioso Cristo atado a una columna atribuido a Blas Molher, con la iglesia y que permite a las mojas de clausura contemplar el altar mayor. A la derecha, una escalera conduce a la cratícula o comulgatorio con una puerta, que data del siglo XVI, con los blasones de los Feria.




Antes de dejar el Museo, Vicente Rodríguez Lázaro socio de Adaegina, dejó nuestro


agradecimiento y la felicitación en el libro de visitas.

Nuestra visita al Museo de Santa Clara ha supuesto también un paseo por la historia de Zafra. No cabe duda que la relación de la ciudad con la Casa de Feria propició un enorme patronazgo de los Suarez de Figueroa, cuyo mecenazgo queda reflejado también en el convento y en la colección de piezas artísticas que guarda.




7 de noviembre de 2018

Por Ávila con Adaegina. 3. La catedral y dos monasterios extramuros

Grupo de Adaegina en el patio del Convento de la Encarnación (Foto: Goyo Herrera)
 Nuestro agradecimiento a Mª José del Pozo, que nos guió por Ávila con un entusiasmo contagioso. A ella le dedicamos estas sencillas crónicas del viaje. 
La Catedral del Salvador


Catedral, iglesia, fortaleza, ... El exterior lo deja claro. Sólo hay que observar la torre-fortaleza y el cimorro. La torre "fuerte y quadrada, cuyo campanario se adorna de siete campanas grandes y mui sonoras en diferencia de voces, con un relox en su cimborrio... (José Tello Martínez, finales del siglo XVIII).  El cimorro, elemento semicircular embebido en la muralla, es la propia girola que se constituye así en un elemento más de la estructura murada de la ciudad. Es un cubo más de la muralla y, como tal, está compuesto de barbacana y dos adarves con almenas. Es indudablemente el cubo más imponente de todo el conjunto. Así, parece lógico que la Catedral del Salvador sea conocida, frente a la "Pulchra Leonina" o a la "Magna Hispalensis", como la "Fortior abulensis".


Antes de entrar pudimos observar en el exterior la Portada Norte o de los Apóstoles (también
conocida como la de las imágenes), situada bajo un pequeño pórtico abovedado. Su situación actual se debe a la reforma que hace Juan Guas en el s. XV. Toda la imaginería (apostolado en las jambas, Juicio Final con Cristo Juez en el centro del tímpano, escenas de la Pasión en la primera banda, Coronación de la Virgen en el ápice, ancianos del Apocalipsis en las arquivoltas, ...) fue trasladada desde la portada occidental y adaptada a este espacio actual.

La portada de los pies o portada occidental fue modificada por Guas con el traslado de la imaginería a la portada norte, como hemos dicho, y posteriormente sufrió otra modificación en el s. XVIII. Llama la atención los dos salvajes que Guas (?) colocó en las jambas de entrada y encima de las arquivoltas, una balaustrada con hornacinas, hoy vacías, que cobijaban una imagen del Salvador y Santos relacionados con la ciudad. Encima, el escudo de la catedral y un San Miguel.


Al entrar en esta catedral uno sufre una fuerte impresión o impacto visual debido al color de la piedra. Esa piedra caleña jaspeada, llamada también "piedra sangrante",  de carácter arcilloso que se encuentra en algunas zonas mezclada con la piedra berroqueña y que presenta procesos de disgregación. Esa piedra, como también vimos en San Vicente, da al interior del templo un aspecto peculiar.


Pero una catedral es más que un proceso constructivo, es también un compendio de historia y de historias. Y conviene saber leerlas. Cosa que no se puede hacer en una visita ni en dos. Además la catedral no es la misma si la visitas por la mañana o si la recorres al atardecer. La luz la hace diferente. Lo mismo ocurre con las estaciones. Nosotros, en la corta visita que hicimos por la tarde, sólo nos dio tiempo a ver y comentar algunos elementos significativos.

El trascoro, que cierra el coro por el lado del poniente y rompe con él la nave central, está constituido por un rico panel de altorrelieves en alabrasto, obra de Juan Rodriguez y Lucas Giraldo. Tres escenas principales, Presentación en el Templo, Epifanía y Matanza de los Inocentes, acompañadas de otras de menor tamaño (abrazo ante la Puerta Dorada, Huida a Egipto, Visitación, representación de los profetas, etc), conforman esta obra renacentista. Destacable también la sillería dentro del espacio del coro.
Detalle del Retablo Mayor en el que trabajaron Berruguete, Santa Cruz y Juan de Borgoña en las pinturas sobre tabla y Vasco de la Zarza, con otros, en las tracerías.
El trasaltar está dedicado, en su panel central, al obispo Alonso de Madrigal, el Tostado (s. XV), una obra en alabastro de Vasco de la Zarza. Es un interesante retrato del culto prelado entregado a su tarea de lectura y estudio. Los Reyes Magos en camino, la escena de la Epifanía y la representación de las siete virtudes en hornacinas aveneradas completan este imponente retablo pétreo, una de las cumbres de la escultura renacentista en España. 


Y para terminar nuestra visita a la primera sacristía o de los Beneficiados (s. XIV) y a la Sacristía principal o Capilla de San Bernabé, utilizada también como Sala Capitular.

Primera sacristía o de los Beneficiados
Dos imágenes de la Sacristía Principal o Capilla de San Bernabé
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El Real Monasterio de Santo Tomás

Iniciada su construcción en 1482, sirvió como mausoleo para el infante don Juan, hijo de los RRCC, fallecido prematuramente. Es un monumento singular de gran riqueza constructiva y artística. En él visitamos los tres claustros, la iglesia con el sepulcro de don Juan (obra de Fancelli) y con el artístico retablo de Berruguete, el coro real con su magnífica silleria de motivos y tracería flamígera y el aula magna de la antigua Universidad de Santo Tomás, entre otras dependencias. Veamos en imágenes una secuencia de nuestra visita:

En el exterior de Santo Tomás, ante la fachada de la iglesia que semeja una H, formada por el gran arco escarzano entre dos machones.
Observando las bóvedas de crucería en las naves de uno de los claustros. Arriba el Claustro del Silencio o de los difuntos.
Escaleras de subida al coro.
En madera de nogal, en la sillería encontramos magníficas filigranas de formas geométricas, vegetales y animales, talladas en los respaldos de los asientos. Destacables doseletes e interesantes las sillas destinadas a los reyes. Abundancia de adornos del gótico flamígero.
Dos vistas del retablo mayor desde el coro y vista del Cristo de la Agonía, atribuido a Siloé.
"Juan, Príncipe de las Españas, modelo de todas las virtudes, verdadero mecenas de las Bellas Artes y de la Religión Cristiana, que en pocos años realizó muchas obras con gran esmero y estremada prudencia y bondad, descansa en este túmulo que mandó labrar su óptimo y piadoso padre, Fernando, Rey Católico, invicto defensor de la Iglesia, puesto que lo había ordenado en el testamento su madre Isabel, Reina castísima y joyero de todas las virtudes. Vivió 19 años, 3 meses y 6 días y murió en Salamanca el 4 de octubre de 1497" El sepulcro es obra de Domenico Fancelli, 1510..

El grupo de Adaegina en el clausto de los Reyes del Monasterio de Santo Tomás. Enorme claustro de bellas arquerías, decoradas sólo con las bolas presentes en muchos monumentos de Ávila y conocidas como el "perlado abulense". Foto: José Vidal Lucía.
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El Monasterio de la Encarnación

Fue nuestra última visita. El convento en el que Teresa vivió treinta años, de ellos, tres como priora. Nuestro recorrido giró fundamentalmente alrededor de su persona: espacios, objetos, reliquias, ... todos los elementos que conforman un Museo Teresiano.

En el interior de todo un mundo teresiano.
La explicación entusiasta de Mª José y piezas singulares del museo teresiano.
Otros objetos relacionados con esta temática: La llave de la celda de Teresa, vigas antiguas restauradas, la imagen de San José, el "Parlero", naveta del XVIII y silla utilizada por Juan de la Cruz.
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Acabadas estas tres entradas sobre nuestro viaje a Ávila, a uno le hubiera gustado traer aquí textos y poemas de esa poesía mística que con tanto acierto y belleza cultivaron en Ávila Teresa o Juan de la Cruz. No se puede visitar esa ciudad y no releer algunos de esos poemas. Por eso me parece que estaría bien traida la adaptación musical que hizo Enrique Morente del poema de Juan de la Cruz que comienza "¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. // Aunque es de noche!". Pero, para rizar más el rizo, antes de la versión de Morente (enorme canción), veremos la que ha realizado la cantante Rosalía. Menuda fusión: Mística-flamenco-Rosalía. Escuchemos la canción entera (paciencia hasta que termine el anuncio al principio, si lo hay). Es toda una experiencia...



Puedes escuchar también, si quieres, la versión del maestro Morente:



Hay otra versión de Rosalía, esta vez "a capela". Recomendable también. 



A disfrutarlas: letra, música y vídeos.

 Realización: José Vidal Lucía

25 de octubre de 2018

Por Ávila con Adaegina. 2. De palacios, iglesias y conventos. Y la muralla.

Panorámica de Ávila. Las sombras alargadas de la muralla en las primeras horas del día.
Fue sólo un fin de semana. Pero el viaje dio mucho de sí. Todo un recorrido intra/extramuros por la bella ciudad de Ávila. Basílica de San Vicente, catedral del Salvador y el Cimorro, Real Monasterio de Santo Tomás, convento de San José, convento de la Encarnación, ... Pero también los Cuatro Postes, la muralla (admirable estructura), las nueve puertas, el arco de San Vicente, la espadaña junto a la puerta del Carmen, el palacio de los Verdugo, el de los Dávila, el torreón de los Guzmanes, la Plaza del Mercado Chico, la plaza de la Santa, el puente sobre el Adaja, las terrazas de la calle San Segundo, ... Y entre los personajes en la memoria de la ciudad: Tomás Luis de Vitoria, Guido Caprotti, Adolfo Suárez, don Claudio Sánchez Albornoz, Alonso de Madrigal "El Tostado", fray Juan de Yepes, y sobre todo, Teresa de Cepeda y Ahumada. Ella y el Carmelo impregnando todos los caminos, las piedras y las estancias de la ciudad. Ávila, "ciudad de cantos y de santos", fue declarada Patrimonio Mundial en 1985 y reafirmada en 2007, resaltando los valores patrimoniales de su ciudad vieja, su muralla y sus iglesias extramuros. Los días de nuestra visita, por las mañanas, sobre las murallas de ciudad, la luna en menguante.


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El viernes, 28 de septiembre, llegamos desde El Barco, procedentes de Cáceres, ya de noche. Cena en los Cuatro Postes. Después algunos nos atrevimos, atraídos por la muralla iluminada, a bajar hacia el Adaja, cruzarlo por el viaducto nuevo, y subir, bordeando la muralla, hasta la Basílica de San Vicente y las terrazas de la Calle San Segundo. A disfrutar de la fresca noche otoñal que Ávila nos ofrecía. Un reparador paseo de ida y vuelta. Para tomar contacto.


Centro de Recepción de Visitantes

Ya dispuestos para cumplir el programa, a primera hora de la mañana del sábado nos dirigimos hacia el Centro de Recepción de Visitantes donde nos esperaba nuestra guía, María José del Pozo Rodríguez. Con un entusiasmo especial desde el principio y un amplio conocimiento de la ciudad, de su historia y de sus personajes singulares comenzó a situarnos en ella, en principio, a través de las maquetas del centro y de algunos planos disponibles. Luego, poco a poco, iría sacando materia y rebuscando en cada rincón, en cada casa o palacio, y en cada iglesia o convento la huella del Carmelo y de Teresa de Cepeda. Su itinerario siempre buscando "caminos de perfección".
 

En la Basílica de San Vicente

El primer lugar fue la Basílica de San Vicente (ver vídeo). Una visión general del conjunto. Después la observación de la fachada occidental con las dos torres que delimitan ese espacio central cupulado en el que se aloja una portada magistral con un conjunto escultórico magníficamente realizado, pero en grave deterioro. Dos tímpanos con escenas evangélicas, un parteluz con la figura sedente de un Cristo resucitado, diez semicolumnas con un apostolado incompleto y, enmarcándolo todo, bellas arquivoltas con abundancia de formas vegetales, además de representaciones de seres fantásticos (arpías, centauros, ...) Y un último detalle, la firma del escultor a través de la maza de cantero que ocupa un lugar central entre los dos pequeños tímpanos. En la zona de la cabecera, tres ábsides que albergan también la cripta funeraria. En ella se venera la imagen de la Virgen de la Soterraña.

Luego, visita al interior. Tres naves separadas con arquerías de pilares con semicolumnas adosadas. Cubierta de crucería en la central y aristas en las laterales. En el alzado de la nave central, arquerías, tribuna y cuerpo de ventanas. A destacar el cimborrio con bóveda octogonal que apoya sobre planta cuadrada. Un espacio arquitectónico muy interesante.


De especial interés, el cenotafio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta situado en el crucero, en el lado sur. Un monumento funerario del s. XII para honrar a los hermanos mártires. El monumento está adornado en sus frentes y laterales por un conjunto de escenas con figuras policromadas que narran en una secuencia perfecta el martirio sufrido por los hermanos en el s. IV, además de otras escenas como las de la Epifanía o el Pantocrátor con los Cuatro Vivientes. Excelencia en la ejecución, en la narración y en la composición del conjunto. Una cima de la escultura románica. Merece más de una hora. El sepulcro se cubre con un aparatoso baldaquino gótico flamígero con cuatro columnas, añadido en el s. XV. Lo remata la figura de San Miguel.


En uno de los frentes del cenotafio, bajo la imagen del Pantocrator, una flor conocida como rosa juradera, es señal de que esta iglesia era de tal carácter junto con Santa Gadea. Cuando en un juicio no se encontraba la verdad con el testigo, se obligaba al reo a colocar la mano en el orificio de la flor y jurar su inocencia ante el pueblo. Cuentan que si mentía la mano se iba secando. La costumbre fue abolida por los RR CC. Debieron pensar, según nuestra guía, que aquello era mucho milagro.


La muralla de Ávila

De allí, mirada a la muralla. Enorme estructura arquitectónica. Según la página oficial de este monumento, el perímetro total es de unos dos kilómetros y medio, tiene cuatro grandes lienzos con mampuestos y con elementos reutilizados romanos, numerosos cubos y torreones, nueve puertas y 2500 merlones. Las puertas se nombran, en el sentido de las agujas del reloj: Puerta del Alcázar, del Rastro, de la Santa (o de Montenegro), de la Malaventura, del Puente (sobre el Adaja), del Carmen (junto a la espadaña del antiguo convento), del Mariscal, de San Vicente y del Peso de la Harina o de los Leales. El ábside de la catedral, conocido como el Cimorro, está integrado en la muralla y es el cubo más imponente de todo el conjunto murado.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Vista nocturna de los cubos del lienzo oeste cerca de la puerta del Adaja; el grupo ante la Puerta de San Vicente; tramo apoyado sobre crestones rocosos correspondiente al paseo del Rastro y torreón restaurado junto a la Puerta del Alcázar o del Mercado Grande.
Sólo nos faltó hacer el recorrido por los adarves. Algunos ya lo hicimos hace años. Habrá que volver.

Algunos palacios, iglesias y conventos y la Plaza del Mercado Chico

Accedimos intramuros por la puerta de San Vicente, en dirección hacia el palacio de los Verdugo, sede de la Red de Ciudades Patrimonio Mundial, del Archivo Municipal y de otros espacios para actividades culturares. En la puerta un verraco o toro vetón. A destacar en el interior un patio de planta cuadrada con una galería inferior de arcos rebajados que apoyan sobre sencillas columnas. En la superior, columnas rematadas por artísticas zapatas soportan las grandes vigas que sostienen la cubierta.

De allí a la Plaza del Mercado Chico, la Plaza Mayor de la ciudad, en la que se encuentra la Casa Consistorial. Momento para un café, antes de llegar a la iglesia de San Juan. En ella, la pila gótica de bautismo.


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Siguiendo el itinerario llegamos a la plaza de la Santa y en ella al Convento y Museo de Santa Teresa. En este espacio urbano se inauguró, en relación con el V Centenario de 2015, una escultura en bronce de esta mujer "inquieta y andariega" (como se la ha llamado). Obra del escultor Óscar Alvariño, aparece sentada y es un lugar propicio para hacerse fotos (selfies) a su vera. Ni el obispo ni otras autoridades se resistieron al posado con ella en el día de la inauguración.

Iglesia y convento forman un conjunto arquitectónico. Debajo de la iglesia se sitúa la cripta abovedada dedicada a Museo teresiano. Iglesia y cripta se corresponden con las estancias de la casa natal de la santa. Allí se ha recreado "la huertecilla donde la Santa hacía sus ermitas"y la celda del convento de San José. Además se pueden ver escritos, documentos, pinturas, ... todo tipo de elementos que tienen que ver con su vida.

También visitamos la Sala de Reliquias. Dedo anular de la Santa, huesos de San Juan de la Cruz, ... Todas esas cosas que forman el mundo de los relicarios conventuales y eclesiásticos. Y en el caso de Teresa, una verdadera dispersión internacional de miembros o pequeños trozos de su anatomía.


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Tras esta inmersión hagiográfica teresiana, nos dirigimos al Torreón de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial. De nuevo una escultura zoomorfa en el zaguán de entrada. En las caballerizas se encuentra el Centro de Interpretación de la Cultura Vetona. Interesante el aspecto exterior del torreón: mampostería y sillería, matacanes, merlones en forma de trébol, atalayas esquineras, ... También el patio renacentista con una galería inferior con arquerías y la superior adintelada.


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Muy curiosa la visita al exterior del Palacio de los Dávila. En la fachada principal, que da a la plaza de Pedro Dávila, éste mando construir una ventana renacentista. En la parte superior, bajo el frontón con el escudo familiar, un epígrafe con su nombre, el de su mujer y la fecha (1541). Debajo de la ventana otro dice: "Donde una puerta se cierra, otra se abre". Hace referencia al postigo que, abierto en la muralla, comunicaba el palacio con el exterior. Como respuesta a que fue cegado, se construyó esta ventana.

Arriba, vista de la parte baja de la ventana con la leyenda: "DONDE VNA PVERTA SE CIERRA OTRA SE ABRE". A la izquierda, vista general de la bella ventana con los agujeros de las antiguas rejas en dintel y jambas. En el friso, bajo el frontón con escudo de los Dávila, la leyenda sobre "PETRVS AVILA ET MARIA CORDVBENSIS VXOR AN MDXLI". A la derecha, postigo o poterna del palacio, que fue cegado. Situado en el lienzo sur de la muralla, en el Paseo del Rastro.

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Paseo por el del Rastro y Convento de San José

Por la tarde salimos por la puerta del Rastro y recorrimos este lienzo de muralla que se asienta sobre la roca natural. Caminamos hacia la Puerta del Alcázar y desde allí, pasando por la iglesia románica de San Pedro nos dirigimos al Convento de San José o de las Madres, primera fundación de la orden (24 de agosto de 1562). Sencillez y austeridad son las características del mismo. Dentro se pueden observar algunos elementos como la cocina, la celda de la fundadora, el refectorio, ... Un pequeño museo alberga piezas relacionadas con la vida de la santa abulense. En el siguiente enlace se puede ver el plano del convento y unas datos sobre la construcción de la iglesia actual (de 1610) por el arquitecto Francisco de Mora. Es una iglesia orientada, de manera insólita, en dirección N-S, debido a que el arquitecto quiso respetar la situación de las viejas casas originales, habitadas por Teresa en esta primera fundación.

La imagen de la izquierda, reproduce el improvisado escritorio en el hueco de la ventana; para escribir sentadas en el suelo. A la derecha, interior de la iglesia actual del convento con las bóvedas de piedra caleña sangrante. Abajo, antigua fachada del convento. Nótese la subida de nivel de la calle que ciega la mitad de la puerta. Paradójicamente esta calle está dedicada al Duque de Alba, responsables de que los restos de Teresa salieran de aquí hacia Alba de Tormes.

En el recorrido por los conventos, nuestra guía, María José, siempre tenía dispuesto algún texto escrito por la monja carmelita, y nos lo recitaba de memoría. Al entrar en la iglesia de la Santa, recuerdo que recitó un fragmento de "Camino de perfección", libro dirigido precisamente a las monjas, ("ermitañas contemplativas" las llamaba), del Convento de San José.
"Cuanto a la primera, que es amaros mucho unas a otras, va muy mucho; porque no hay cosa enojosa que no se pase con facilidad en los que se aman y recia ha de ser cuando dé enojo."
Y de San José a la Catedral, nuestra última visita del día. Y el domingo, el Real Monasterio de Santo Tomás y el de la Encarnación. Pero eso será historia para otro día.

Realización, texto e imágenes: José Vidal Lucía