23 de febrero de 2020

Ciclo de conferencias 2020: "El uso del azabache en Extremadura como joya y amuleto"


EL USO DEL AZABACHE EN EXTREMADURA COMO JOYA Y AMULETO, POR DOÑA ANDREA MENÉNDEZ MENÉNDEZ – ARQUEÓLOGA
                      (Miércoles,19 de febrero de 2020)

 
El azabache es un tipo de lignito poco conocido y, sin embargo, muy utilizado.
Vetas importantes en Asturias, Teruel y cerca de Batalha (Portugal). El material más usado: el asturiano.
Las piezas más frecuentes son las cuentas de collar, los rosarios, las fichas de ajedrez, los dados. Se usaba el torno de pie, el torno de arco, etc. (Edad Media, Turquía, Alemania).
Inicialmente el azabache es de color marrón. Solo tras el pulido adquiere el característico color negro brillante. Las piezas más antiguas son las cuentas de collar, en el Solutrense Superior, en Asturias. En Extremadura, ejemplares en Casas del Monte y Valencia de Alcántara (cuentas de collares).
Durante la Edad del Bronce se produce una época de oro en Inglaterra.
El nombre latino del azabache es “electrum nigrum”, también llamado ámbar negro.
En Roma se encuentran ajuares de enorme riqueza material y simbólica. En nuestra Península abundan las cuentas de collar y las pulseras.
En ocasiones, el azabache se confunde con el hueso quemado, aunque en no pocas ocasiones sea el material que nos ocupa. En el Museo de Arte Romano de Mérida existen dos piezas magníficas. También hay bastantes en el Museo de Cáceres.
En la Edad Media y en la Edad Moderna existe la posibilidad de que los ojos de ciertas figuras sean de este material. Hay muchas piezas relacionadas con la religión y la liturgia cristiana. Se encuentran objetos y figuras relacionadas con el Camino de Santiago. Continúa la preferencia por el azabache asturiano: cofres, pequeñas esculturas (siglos XV y XVI). Destacar una pequeña figura del apóstol encontrada en Burguillos del Cerro (Badajoz). Abundan las higas, figas o ciguas en Asturias y Granada. Se pueden contemplar varias expuestas en el Museo de Cáceres. Se acabaron prohibiendo a causa de la superstición religiosa, aunque en el siglo XVII reaparecen en las vestimentas de la realeza. Existen referencias en El Quijote.
Durante el siglo XIX se pone de moda el azabache en los lutos. En España es frecuente en botones, joyas y bordados.
En la actualidad viene de Venezuela un material parecido al azabache con una selección de higas protectoras, también de China y de Rusia. 
(Texto por D. Vicente Rodríguez Lázaro)

10 de febrero de 2020

Ciclo de Conferencias 2020: "Trajano Revisado: Análisis y nueva interpretación del Foro de Trajano"



Museo de Cáceres (30 de enero de 2020)
 
Se inició el Ciclo de Conferencias del Museo con la intervención del profesor D. Simone Pastor que nos desbrozó los últimos hallazgos e hipótesis acerca del contenido del Foro Romano bajo el título “Trajano revisado: Análisis y nueva interpretación del Foro de Trajano a través de la epigrafía y la numismática” que despertó un indudable interés entre los asistentes a pesar de impartirla en italiano y gracias a los esfuerzos del ponente por acercar su disertación mediante una dicción serena y cuidada.
Destacaremos sus aportaciones en el sentido del valor militar del Foro de Trajano, con referencias y homenajes a las treinta legiones representadas en su monumentalidad y en sus estructuras arquitectónicas. Además de la interpretación de la cuadriga como una representación del poder imperial centrado en Augusto, emperador al que el propio Trajano veneraba, y la elevación del poder de Roma y de su propia estirpe hasta Júpiter, simbolizado en la sestiga del arco central del Foro de Augusto.
Estas y otras muchas afirmaciones y revelaciones captaron la atención de los presentes, en su mayoría relacionados con la Asociación de Amigos del Museo “Adaegina”, que se mostraron sorprendidos tanto por el contenido de la conferencia como por la sabiduría al respecto del ponente. Un auténtico lujo para los amantes de la Historia y de la Arqueología.
Sin duda un buen inicio del Ciclo que promete tardes repletas de saber y de cultura museística.
(Texto por D. Vicente Rodríguez Lázaro)

8 de noviembre de 2019

VIAJE A LA SIERRA DE LA ESTRELLA (PORTUGAL)


VIAJE A LA SIERRA DE LA ESTRELLA (PORTUGAL)
(30 de mayo al 2 de junio de 2019)

Tras el viaje a Covilha y Fundao, la Asociación “Adaegina” de Amigos del Museo de Cáceres se propuso conocer más a fondo esta interesante zona del centro-norte portugués, situada en la Beira Alta. Así, cuarenta y un socios hemos recorrido una buena parte de esta región montañosa descubriendo sus aldeas históricas bien orientados por un guía excepcional, José Levy Domingos, que nos adentró en su historia y en las juderías, vivas aún, y que nos ha proporcionado un mejor conocimiento de los antiguos sefardíes en sus andanzas portuguesas tras la expulsión de España en 1492. Las poblaciones visitadas nos sorprendieron gratamente y de ellas destacamos estos aspectos.


Belmonte es la cuna de Pedro Álvarez Cabral, descubridor de Brasil. Allí, los descubrimientos portugueses poseen un arcón para mantener vivas las gestas de un pasado ya nostálgico. Muestran al visitante la trascendencia de tales epopeyas. Su judería continúa viva y en la sinagoga, los nuevos judíos, de origen sefardí en su mayoría, reciben a los viajeros a quienes les ofrecen la kipa y su entrañable acogida. Un paseo por sus calles y plazas empedradas nos integró en un mundo ya lejano en el tiempo y desde el castillo, la sierra y la campiña feraz nos ofrecen sus adornos naturales como testigos de épocas heroicas y grabadas en la memoria de un ayer trascendental. Un museo transformado en velada estrella de David nos acerca a la espiritualidad y al recorrido judaico en Portugal. Un viaje al pasado expuesto en el presente.

Sortelha es silencio y recuerdos entre amplios murallones de piedra y un caserío abigarrado, deshabitado en apariencia, dedicado antes a la defensa, ahora al reposo, a la reflexión, a la exaltación del amor a través de un beso eterno de dos amantes inmolados al pie del torreón. Y el espíritu de la antigua fortaleza esculpido en el rostro austero y sereno de una anciana como exponente firme de un espacio que protagonizó momentos trascendentales en la historia del país.


En Linhares da Beira destacan dos torres frente a un valle extenso con la sierra dándole la espalda. Tras ellas, flores que surgen de la roca formando sus cuerpos adosados a la misma. Como en Monsanto, las casas de la vieja judería nacen de la piedra y mantienen con solidez el archivo incomparable de una aldea histórica. Desde las cumbres cercanas, acólitos de Ícaro se lanzan a la conquista del aire perfumado por los aromas que se elevan desde el valle, quizás con el fin de adentrarse en sus secretos bien guardados en el profundo corazón de los roquedos.

En Seia, el pan adquiere en la cumbre su hogar bien acondicionado. Un museo ejemplar y atractivo para el viajero, que destaca el trabajo secular para la obtención de un alimento transformado en arte popular y arraigado. Plazas entrañables, “largos” y calles en ascenso. La Sierra de la Estrella en su trasfondo guardando el cuerpo frágil de una ciudad que se gira hacia el valle cercano. Un tesoro de juguetes del mundo, a través del cual la historia de la diversión infantil queda reflejada de manera eficaz sobre los viajeros. Seia es hija de la montaña y como tal se desliza hacia el valle con prudencia y tino, acogiendo al visitante con la sobriedad y el respeto propios de un pueblo bien aferrado a sus costumbres y cultura, libres de complejos y mostrándoles las bondades de una pequeña ciudad serrana abierta al mundo.

Trancoso está rodeada de murallas y conserva intacta la antigua judería. Los símbolos de los cristianos nuevos, con el judaísmo camuflado en sus signos, y el aire sutil de su doctrina flotando en el ambiente de sus calles. Un pelorinho espectacular que recuerda la severidad de la justicia medieval. Y también el silencio intimista, siempre adscrito al misterio adosado a un pueblo incomprendido que busca asentarse en paz en los espacios donde se ha instalado a lo largo de su caminar tortuoso.

En Guarda aún espera el rey Sancho I la posible llegada de los castellanos para tomar la ciudad. Arriban de nuevo y él los contempla sereno y satisfecho. Ahora hay paz, convivencia sana entre los antiguos enemigos. Y lo hace a los pies de un soberbio receptáculo, una catedral de porte gótico con adornos románicos, renacentistas y manuelinos, como vigilante de las dos amplias juderías que la escoltan. Sin embargo, la Guarda de hoy, relajada de su antigua función defensiva, se desliza por las laderas contiguas abrazando el progreso, la industria y su profundo hermanamiento con el valle que a sus pies la adorna con su frondosidad serrana.

Almeida fue una ciudad diseñada para las guerras fronterizas entre España y Portugal. Una estrella de ocho puntas convertida en fortaleza en defensa de fronteras hoy borradas del paisaje por la firme evolución de los pueblos que lo habitan. Una muestra ante el viajero de las artes de la guerra en espacios renovados tras las eras turbulentas de batallas y reyertas de dramáticas influencias. Un compendio de la historia reflejada en armamentos, uniformes y recuerdos de aquellos conflictos bélicos que han ahormado la ciudad hoy reflejo de serenas actitudes de existencia.

En conclusión, una experiencia singular que nos ha llevado a conocer más a fondo un país muy cercano y con el que sin duda nos unen lazos entrañables y sólidos para un futuro cada vez más abierto a la cooperación y al mutuo desarrollo de dos pueblos hermanos y destinados a entenderse en armonía.


Vicente Rodríguez Lázaro

3 de julio de 2019

Goyo, todo eso y mucho más.


Hace unos días que se fue, de esa manera tan imprevista, sin darnos tiempo casi a despedirnos, pero nos queda el recuerdo de su buen hacer. Algunos amigos ya han hablado de su gran formación humanista, de su carácter afable y su gran humildad a pesar de toda su sapiencia. Hecho que podemos corroborar por su trayectoria en Adaegina.

Durante más de 35 años impartió clases de Latín y Griego en los institutos de Norba Caesarina y El Brocense de Cáceres, así como en Santa Eulalia de Mérida.
En el campo de la Arqueología colaboró con los equipos de las excavaciones en la Villa Romana de Monroy, en Los Barruecos, de Malpartida de Cáceres, en el Cerro de la Horca, de Plasenzuela, y en la ciudad romana de Cáparra.
Durante dos años colgó los latines, como él decía, y trabajó en la Junta de Extremadura como Director de Actividades Juveniles en la Consejería de Educación y Juventud.
Al incorporarse al Instituto El Brocense fundó junto otros profesores entusiastas y alumnos, a los que imbuyó el amor por la cultura clásica, pues ellos mismos dicen que fue su mejor profesor de latín, con sus marchas arqueológicas y la buena armonía, que siempre transmitía. Hizo que se fraguase el germen de la Asociación Arquelógica Adaegina, de la que nunca se desvinculó, y que posteriormente, en el 1983, llegó a ser nuestra actual Asociación Adaegina Amigos del Museo de Cáceres con sus diferentes etapas, siendo su primer Presidente, y actualmente también formaba parte de la directiva.
Todo eso se lo debemos.
En las reuniones de la directiva siempre con su empeño para que al organizar las actividades los objetivos de Adaegina no se diluyeran en meros viajes, con sus propuestas o sugerencias y complementar en aquello que se podía enriquecer, al preparar los viajes culturales con conferencias previas sobre el tema para que in situ pudiéramos entenderlo y disfrutarlo mejor.
Colaboró de manera incansable, al impartir diferentes conferencias y cursos a cuál más interesante, recordamos con especial cariño el de Cultura Romana que diseñó y  coordinó con los diferentes ponentes, y que él mismo nos ilustró sobre “Los espectáculos en Roma”. Así se nos hizo comprender la manera de vivir y mentalidad de los hombres de la civilización romana y su desmitificación.
Dedicado como guía voluntario del Museo y que más de una vez nos llevó de su mano por la sala de Roma en pases especiales para los socios.
Siempre participando de numerosas iniciativas y actividades como en el II Certamen Publio Hurtado, Feria del Libro en sus múltiples ediciones.
Todo eso y mucho más se lo debemos, le echaremos de menos y nunca le estaremos lo bastante agradecidos por tanto que nos ha aportado, como persona y amigo.

La Directiva.