22 de noviembre de 2013

Conferencia: La aportación cacereña al Pabellón de Extremadura en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929)


El pasado 21 de noviembre el director del Museo de Cáceres, don Juan M. Valadés, impartió una conferencia sobre la aportación de la provincia de Cáceres a la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929.
Juan M. Valadés Sierra es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Prehistoria y Etnología. Ha sido Técnico Superior en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura (actualmente Instituto del Patrimonio Cultural de España) (1986-1994) y Profesor Asociado de la Universidad Complutense de Madrid (1992-1997); ha trabajado también como Técnico Superior de Museos (1994-1995) y Conservador de Museos (1995-1997) en el Museo Nacional de Antropología (antiguo Museo del Pueblo Español).   
Desde Mayo de 1997 es Director del Museo de Cáceres, donde viene desarrollando una intensa actividad de difusión cultural además de redactar el Plan Museológico que habrá de servir para la rehabilitación integral de los edificios del Museo por el Ministerio de Educación y Cultura; además, es vocal del Consejo Rector del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás (Cáceres), Delegado para Extremadura del Consejo Internacional de Museos (ICOM-CE), miembro de la Asociación Profesional de Museólogos de España, de la Asociación Española de Museólogos y de la Plataforma Transfronteriza de Museos “Mouseion”, además de miembro del Consejo de Redacción de la revista "Etnicex" editada por la Asociación Profesional Extremeña de Antropología.

La bibliografía existente sobre la participación extremeña en la Exposición Iberoamericana de 1929 ha venido ignorando o minusvalorando las aportaciones realizadas por la provincia de Cáceres, debido sobre todo a una escasa explotación de las fuentes.


La conferencia ha servido para tratar de restituir la realidad de los contenidos del Pabellón de Extremadura, recordando o dando a conocer la “otra mitad” hasta ahora semioculta, poniendo de relieve el esfuerzo desplegado por el comité cacereño para ofrecer una interesante muestra del Patrimonio Cultural de la provincia, y reconociendo el trabajo de las personas que lo hicieron posible. 

Destaca sin duda la aportación del Secretario del comité cacereño para la exposición, Miguel A. Orti Belmonte, y del delegado del Pabellón, Ángel Rubio Muñoz-Bocanegra.
M.A. Orti Belmonte y Ángel Rubio

Ellos son los responsables de que la provincia de Cáceres tuviera una importante representación artística, con nombres como Enrique Pérez Comendador, Juan Caldera, Eulogio Blasco, Conrado Sánchez Varona o Eliseo Ruiz Corisco, al igual que una abundante muestra de fotografías artísticas de Tomás Martín Gil, Javier García Téllez y los hermanos Carpintero, así como muestras de numerosos productos artesanales, como el pimentón y el aceite, el jamón de Montánchez, la alfarería, cencerros y campanas de Montehermoso, los cobres de Guadalupe, la filigrana de Ceclavín o los encajes de Acebo. 

Además, numerosos objetos artísticos y artesanos que figuraron en la Exposición de Sevilla, entre los que se incluyen once trajes tradicionales de diferentes localidades, pasaron tras la finalización de la muestra a formar parte de los fondos del Museo de Cáceres, constituyendo el embrión de su Sección de Etnografía. La investigación ahora llevada a cabo ha permitido identificar el origen y autoría de todos esos objetos.

Agradecemos a Juan Valadés su desinteresada colaboración en este ciclo de conferencias y la valiosa aportación que ha realizado con esta excelente investigación sobre la Exposición de Sevilla, sus protagonistas y sus contenidos. Los resultados de la misma, expuestos con claridad en la conferencia, permiten contextualizar algunas de las piezas etnográficas de la colección del Museo.

El mosaico de la campesina extremeña-alemtejana, obra de Santiago Sánchez, como recuerdo.

19 de noviembre de 2013

Conferencia: El Archivo Histórico Provincial de Cáceres


La conferencia sobre "El Archivo Histórico Provincial de Cáceres" fue impartida por la directora del mismo, doña Esperanza Díaz García.

María Esperanza Díaz García (Plasencia, 1963) es Licenciada en Filosofía y Letras, Sección Geografía e Historia, por la Universidad de Extremadura. Desde 1987 comenzó a trabajar en el mundo de la Archivística, disfrutando de varias becas y contratos de la I.C. El Brocense y la Junta de Extremadura, organizando fondos documentales en Montánchez, Salvaleón, Serradilla, Malpartida de Cáceres o Coria, entre otras localidades, y posteriormente prestando servicios en la Dirección General de Patrimonio Cultural. 
Desde 1992 es Funcionaria de carrera por oposición de la Junta de Extremadura, ocupando en 1994 la Dirección del Archivo Histórico Provincial de Cáceres. En 2001 fue nombrada Jefa del Servicio Territorial en Cáceres de la Consejería de Cultura, y de 2007 a 2011 ha sido Directora General de Patrimonio Cultural en la misma Consejería.  Desde esa última fecha, y hasta el presente, ha vuelto a su puesto de Directora del Archivo Histórico cacereño. 
Desde 1994 hasta el momento actual viene desarrollando una importante labor docente en cursos de formación sobre Archivos y Documentación en la Escuela de Administración Pública de Extremadura, así como en otros ámbitos a través de cursos, charlas y conferencias. Así mismo, ha participado en numerosos congresos y reuniones científicas en torno al Patrimonio Cultural, Arte, Arqueología, medio natural, etc.
De "Noticias del Museo de Cáceres"

La conferencia comenzó con un recorrido por la historia del Archivo Histórico Provincial de Cáceres, creado por Orden del Mº de Educación Nacional de 28 de septiembre de 1950 (BOE de 20 de noviembre) a propuesta del Ayuntamiento de la ciudad. En su primera sede, el Palacio de la Isla, permaneció desde su creación hasta su traslado en 1992 al emplazamiento actual, el Palacio de Toledo-Moctezuma y el edificio anejo de nueva planta conectado con la Torre del Espadero.

En 1989 se transfiere la gestión del AHP de Cáceres a la Comunidad Autónoma de Extremadura, con reserva por parte del Estado de la titularidad de los fondos y la propiedad del edificio.


Se continuó con una descripción de las instalaciones y recursos, destacándose la sala de consulta con 25 puestos, la sala de grupos, los talleres de restauración y digitalización, 4 salas multiusos para exposiciones y conferencias o cursos, ... y además los terminales informáticos para consulta, lector-reproductor de microfilm y microfichas, etc.


Igualmente se repasó la carta de servicios con especial referencia a las condiciones y posibilidades de la consulta y reproducción de documentos, la difusión de sus fondos para general conocimiento (visitas guiadas, exposiciones, publicaciones, ...), la composición de la Biblioteca auxiliar (especializada en archivística, biblioteconomía, documentación, paleografía, ...) y la Gestión de documentos y política de ingresos.

Los fondos documentales fueron uno de los aspectos más relevantes que se trataron:  se cuenta con un conjunto de 92 fondos conservados en 80.000 unidades de instalación y clasificados por 4 grandes bloques: los procedentes de archivos públicos (de tipo judicial y de distintos ámbitos y jurisdicciones, de fe pública, de la Administración periférica del Estado, de la autonómica y local, y de las instituciones del llamado Movimiento Nacional, ...); los de archivos privados (Calaff-Valhondo, legado Vicente Paredes, ... y otras familias y personajes); colecciones (de documentos textuales, figurativos y audiovisuales) y reprografía de complemento.

La directora del Archivo incidió en algunos documentos singulares que guarda el Archivo y contestó a las preguntas de los asistentes, interesados en los fondos y en las posibilidades de uso y acceso a los mismos.


Imágenes de la web del AHPC

Agradecemos a doña Esperanza Díaz su valiosa y documentada aportación para el mejor conocimiento de los contenidos y fondos del AHP de Cáceres y su colaboración desinteresada en este ciclo de conferencias. El ex-voto de Adaegina como recuerdo.

8 de noviembre de 2013

Conferencia: La torre de la iglesia de Santa María en Trujillo, memoria de su destrucción


La segunda conferencia del Ciclo se celebró el 7 de noviembre y fue desarrollada por Carlos Marín Hernández con el tema "La torre de la iglesia de Santa María de Trujillo, memoria de su destrucción".
Carlos Marín Hernández es Licenciado en Historia por la Universidad de Extremadura (2003-2008), y en la actualidad disfruta de una beca de investigación para estudios de posgrado en el Departamento de Historia (Área de Arqueología) de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad, donde ejerce como Personal Docente Investigador desde el año 2011. 
Pertenece, como personal agregado, al “Grupo de Estudios Históricos y Patrimoniales de Extremadura”, integrado en los Grupos de Investigación de la Universidad de Extremadura, y es también miembro del “Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (GEHCEx).
Enmarca su línea de investigación en la Historiografía de la Arqueología, desde la que aborda los orígenes y la configuración de la Arqueología extremeña contemporánea y los avatares históricos del Patrimonio Arqueológico regional, con mención específica a la perspectiva institucional que ofrecen las Comisiones Provinciales de Monumentos. Por esta línea de investigación obtuvo en 2011 el Diploma de Estudios Avanzados con el trabajo “El Patrimonio Arqueológico en la provincia de Cáceres: la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos (1897-1936)”, cuyos resultados y progresos procura difundir a través de conferencias y artículos.
Previamente a su desempeño actual en la Universidad de Extremadura, ha tenido experiencia profesional en el campo de la arqueología privada.
De "Noticias del Museo de Cáceres"


En la conferencia Carlos desarrolló los múltiples avatares del proceso de destrucción de la torre tardorrománica de Santa María de Trujillo y ofreció oportunas reflexiones sobre el papel de las instituciones en la conservación del patrimonio.


La torre-campanario de la iglesia parroquial de Santa María la Mayor en Trujillo, cuyos orígenes se remontan como mínimo al siglo XIII, es uno de los monumentos tardorrománicos más importantes de Extremadura. 

Aún así, su grado de conservación a lo largo de los siglos no siempre fue el mismo. Aquejado desde hacía tiempo de un amenazante estado de ruina, tras haber sufrido las consecuencias de los terremotos de 1531 y 1755, así como el azote de continuos temporales, el monumento había llegado sorprendentemente en pie a mediados del siglo XIX. 

En estas fechas el Ayuntamiento de Trujillo inició las gestiones precisas para derribarlo, pues la conservación y rehabilitación nunca fue una opción a valorar. El derribo proyectado originó un extenso contencioso a cuatro bandas entre la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Comisión de Monumentos, el Gobierno Civil y el mismo Ayuntamiento trujillano, donde cada institución persiguió imponer su criterio (rehabilitación / demolición) de acuerdo a sus posibilidades de intervención y a sus intereses particulares, donde los postulados conservacionistas se vieron ampliamente superados por los insalvables condicionantes políticos del momento. 

Todo el proceso de “conservación vs. destrucción” se vio lastrado hasta límites insospechados por penosos trámites burocráticos que desembocaron inevitablemente en el menoscabo de la torre, que tras multitud de mandatos desobedecidos y proyectos abandonados de demolición fue finalmente derribada en 1871. 


Entre 1971 y 1972, precisamente cuando se cumplía el centenario de su derribo, la torre fue objeto de una reconstrucción que devolvió al monumento la fisonomía original que un día tuvo.

La Asociación "Adaegina" y el Museo de Cáceres agradecemos a Carlos Marín el riguroso análisis que nos ofreció sobre este monumento y su desinteresada y entusiasta colaboración. Como recuerdo, el exvoto de Adaegina.


6 de noviembre de 2013

Conferencia: El arrabal de Zamarrillas y las antiguas aldeas cacereñas

El martes 5 de noviembre se inició el IV Ciclo de Conferencias "Historia y Patrimonio Cultural de Cáceres", organizado conjuntamente por el Museo de Cáceres y la Asociación "Adaegina" de Amigos del Museo. La conferencia inaugural fue dictada por Alfonso Callejo Carbajo y trató sobre "El arrabal de Zamarrillas y las antiguas aldeas cacereñas".

Alfonso Callejo Carbajo es cacereño, Profesor de EGB y licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga, aunque desempeña su actividad laboral en banca.Su interés por los temas históricos se debe al legado intelectual de su padre, Carlos Callejo Serrano, que desarrolló una gran labor de investigación en el tercer cuarto del siglo XX. Estas actividades y estudios, sus frecuentes viajes a excavaciones arqueológicas o incursiones en la Cueva de Maltravieso, donde sus hijos solían intervenir como ayudantes, son la principal razón de su afición por la investigación.En este sentido Alfonso Callejo ha sido Secretario y Coordinador de Actividades de la Sección de Historia y Arqueología del Ateneo de Cáceres, y ha participado frecuentemente en mesas redondas, congresos y conferencias sobre temas o personajes históricos. Sobre Maltravieso es autor de varios trabajos que pretenden sacar a la luz aspectos desconocidos de los primeros años de investigación tras el descubrimiento, colaborando en todos los eventos que se vienen organizando sobre este enclave prehistórico.En el plano cultural, ha dirigido la Revista "Ateneo" y es socio fundador de la Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura, formando parte del consejo de redacción de "Ars et Sapientia". Colabora asiduamente en varias revistas culturales y como columnista es autor de más de seiscientos artículos publicados en el diario HOY.
La presentación del ciclo y del conferenciante corrió a cargo de D. Juan Manuel Valadés, director del Museo de Cáceres.

En la conferencia se analizó el antiguo poblamiento rural aldeano que se desarrolló en el término de Cáceres desde tiempos anteriores a la Reconquista hasta el declive definitivo de las aldeas, durante el transcurso del siglo XV. La razón de la desaparición de estos pequeños núcleos (Malgarrida, Casas del Ciego, Puebla de Castellanos, Puebla de Castilguerrero, Pontefuera, Aldea de Pedro Cervero, etc.) estriba en el ímpetu acaparador de territorio por parte de una nobleza cada vez con más peso en la primitiva sociedad que salió del Fuero alfonsí del siglo XIII. Estas poderosas oligarquías terminaron desterrando los derechos de los pobladores reconocidos en la Carta de Población de los reyes leoneses. 


El arrabal de Zamarrillas, aparecido más tardíamente, y que llegó a reunir más de 200 habitantes, constituye una privilegiada muestra de aldea medieval que ha llegado a nuestros días medianamente conservada, siendo una excepción a las muchas que jalonaron la tierra de Cáceres entre los siglos XIII al XVI y que fueron desapareciendo poco a poco debido a la miseria a la que se veían sometidos sus moradores. Constituye, por este motivo, un interesante ejemplo de poblamiento rural en la dehesa-heredamiento cacereña, que da testimonio tanto de la estructura de propiedad de la tierra, como de los modos de aprovechamiento por parte de sus dueños.
La destrucción definitiva de esta aldea en la Guerra de la Independencia, cuando ya languidecía la vida diaria en el arrabal desde varias décadas antes, es un episodio no suficientemente claro que convendría sacar a la luz para así reunir algún dato más de interés histórico que acompañara a la ya de por sí escasa  documentación de este olvidado enclave próximo a Cáceres.
La asociación "Adaegina" y el Museo de Cáceres agradecen a don Alfonso Callejo su valiosa y desinteresada aportación sobre la historia y situación de estas aldeas tan desconocidas de la tierra de Cáceres. El ex-voto de la cabrita como recuerdo.

1 de noviembre de 2013

Fallado el III Certamen de Investigación Cultural "Publio Hurtado"

El pasado 25 de octubre se ha fallado en el Museo de Cáceres el III Certamen de Investigación Cultural “Publio Hurtado”, dedicado al fomento de la investigación científica sobre el Patrimonio Etnológico y la Antropología cultural en Extremadura y en las áreas culturales con ella relacionadas. Este Certamen bienal es organizado y patrocinado por la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres, y se celebra desde el año 2009.

En esta ocasión, el Jurado ha estado presidido por D. Fernando Claros Vicario, Profesor de Secundaria y miembro de “Adaegina”, contando como vocales con D. Javier Marcos Arévalo, Profesor de Antropología de la Universidad de Extremadura y D. Joaquín Valhondo de la Luz, antropólogo, ambos miembros de APEA; además, han integrado el jurado Dña. Ana García Martín, Técnico Superior de Arte del Museo de Cáceres, y D. Fernando Pérez García, Técnico Superior de Arte de la Consejería de Educación y Cultura y Licenciado en Antropología Cultural. Como secretaria del jurado ha actuado Dña. Julia García Rovidarcht, miembro de la Junta Directiva de “Adaegina”.

El jurado ha lamentado tener que dejar desierto el primer premio del Certamen, por considerar que ninguno de los trabajos presentados se adecuaba a los criterios establecidos en las bases para ello; sin embargo, se han concedido los premios segundo y tercero. El Segundo Premio ha recaído sobre el trabajo titulado “Carteles festivos y taurinos de Badajoz”, que tras la apertura de la plica resultó ser de la autoría de D. Juan Antonio Durán Romero; el Tercer Premio, por su parte, fue otorgado al trabajo sobre “Los primeros cinematógrafos en Cáceres. Cine y espectáculo de variedades (1897-1919)”, cuyo autor es D. David Narganes Robas.

Se acordó felicitar a los autores y celebrar un acto público de entrega de los premios en los primeros días del mes de diciembre, el cual se llevará a cabo en el Salón de Actos del Museo de Cáceres. En dicho acto se presentará también el libro publicado por la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres que recoge el trabajo de Dña. Jacinta Sánchez Marcos “Bienes culturales intangibles del Campo Arañuelo: rituales festivos, tradición oral y ciclo de vida”, que resultó ganador del Primer Premio en la primera edición del Certamen celebrada en 2009.